Kulusuk es un pequeño pueblo del este de Groenlandia, situado en la isla del mismo nombre.

En Kulusuk sólo viven 200 personas, entre daneses y la población local, los inuit, pero allí hay un aeropuerto internacional, un centro médico, una iglesia y un cementerio. El nombre de Kulusuk se traduce del groenlandés como "pecho del arao negro", un ave polar que anida en esta región.

Bienvenido al impresionante puerto de Kulusuk, en Groenlandia. Este es un destino sin igual, donde los visitantes pueden experimentar la belleza intacta del paisaje ártico. A medida que se acerque al puerto, será recibido por imponentes icebergs y una interminable extensión de prístinas montañas cubiertas de nieve. Pero lo que hace verdaderamente especial a este puerto es su cultura y modo de vida únicos, moldeados por siglos de vida en armonía con el duro entorno ártico.

¿Está listo para embarcarse en la aventura de su vida? Explore las ricas tradiciones del pueblo inuit, que vive en esta región desde hace más de mil años, y descubra su arte, su música y su forma de vida. Participe en un paseo tradicional en trineo tirado por perros y sea testigo de la increíble agilidad y fuerza de los perros de trineo mientras navegan por la tundra helada. También puede realizar una excursión guiada para explorar la impresionante belleza natural de la región, con opciones de senderismo, kayak e incluso avistamiento de ballenas.

Al final del día, relájese en el calor de la hospitalidad local, saboreando platos tradicionales elaborados con ingredientes locales y escuchando historias transmitidas de generación en generación. Al partir del puerto de Kulusuk, te llevarás contigo recuerdos imborrables de una aventura inolvidable.

Hace mucho tiempo, los inuit de Groenlandia creían en el Inua, o espíritu, que habitaba todas las cosas de la naturaleza, incluidos la tierra y el mar. Creían que los Inua podían ser buenos o malos, y que había que respetarlos y honrarlos para recibir sus bendiciones.

Un día, un grupo de cazadores inuit se hizo a la mar en sus kayaks en busca de comida. A medida que se alejaban de la costa, vieron una pequeña isla a lo lejos. La isla parecía extraña, casi mística, y decidieron investigar.

Al acercarse a la isla, fueron recibidos por un poderoso y benévolo Inua que se hacía llamar Kulusuk. Kulusuk era el guardián de la isla y recibió a los cazadores con los brazos abiertos, ofreciéndoles cobijo, comida y protección.

Los cazadores quedaron maravillados por la belleza de la isla y la amabilidad de Kulusuk. Pasaron varios días en la isla, pescando y cazando, y disfrutando de la hospitalidad de su nuevo amigo.

Sin embargo, con el paso de los días, los cazadores empezaron a dar por sentada la generosidad de Kulusuk. Se volvieron codiciosos e irrespetuosos, cogiendo más de lo que necesitaban y mostrando poca gratitud por lo que se les había dado.

Un día, Kulusuk se apareció a los cazadores en una visión. Estaba enfadado y decepcionado con su comportamiento y les advirtió que debían mostrar respeto y honrar a los inua, o se enfrentarían a graves consecuencias.

Los cazadores hicieron caso omiso de la advertencia y al día siguiente se hicieron a la mar con sus kayaks llenos de peces y caza. Pero cuando se alejaban de la isla, una tormenta repentina y feroz apareció de la nada. Los vientos aullaban y las olas eran cada vez más altas, hasta que los kayaks de los cazadores fueron zarandeados por el mar enfurecido.

Uno a uno, los cazadores fueron arrojados al agua y se ahogaron, perdiéndose sus cuerpos en las profundidades del océano. El único superviviente fue un joven cazador que había mostrado respeto y gratitud a Kulusuk durante toda su estancia en la isla.

A partir de ese día, los habitantes de Groenlandia recordaron la leyenda de la isla de Kulusuk y la importancia de respetar a los inua. El puerto de Kulusuk pasó a ser conocido como un lugar sagrado, donde se honraba al Inua y se veneraba a los espíritus del mar. Y hasta el día de hoy, la leyenda de la isla de Kulusuk y de los inua sigue viva, recordándonos el poder y la belleza de la naturaleza, y la necesidad de respetarla y protegerla.