La capa de hielo de Groenlandia es la segunda del mundo en reservas de agua dulce. El glaciar Knud Ramussen es famoso por el intenso color azul del hielo.

La capa de hielo de Groenlandia es la segunda del mundo en reservas de agua dulce. El glaciar Knud Ramussen es famoso por el intenso color azul del hielo.

El glaciar Knud Rasmussen es famoso por el intenso color azul del hielo, las partes exteriores del glaciar calan con regularidad. Con la mayor seguridad posible, navegaremos cerca del glaciar para respirar el aire lleno de ozono y disfrutar del momento.

Una de las maravillas naturales más cautivadoras de Groenlandia es el glaciar Knud Rasmussen. Se encuentra en la parte oriental de Groenlandia y es un espectáculo impresionante. El glaciar debe su nombre al famoso explorador danés Knud Rasmussen, el primer europeo que cruzó el Paso del Noroeste en trineo tirado por perros. Según la mitología inuit, hay una intrigante leyenda en torno al glaciar.

La historia cuenta que había un poderoso chamán que vivía en un pequeño pueblo cerca del glaciar. Era conocido por su sabiduría y su capacidad para comunicarse con los espíritus de la tierra y el mar. Un día, recibió una visión de los espíritus que le advertía de un desastre inminente que golpearía su aldea. El chamán sabía que tenía que actuar con rapidez para salvar a su pueblo.

Decidió viajar al glaciar, del que se decía que era el hogar de un poderoso espíritu. El chamán creía que este espíritu podría ayudarle a proteger a su aldea del inminente desastre. Así que emprendió un viaje al glaciar, desafiando los duros vientos y las gélidas temperaturas del Ártico.

Cuando llegó al glaciar, encontró una enorme cueva de hielo en su base. Dentro de la cueva se encontró con el espíritu del glaciar, que se le apareció en forma de oso polar gigante. El chamán le explicó su situación y le pidió ayuda.

El espíritu escuchó la súplica del chamán y accedió a ayudarle. Le ordenó que regresara a su aldea, reuniera a todos los habitantes y los pusiera a salvo al otro lado del glaciar. El espíritu también advirtió al chamán que nunca debía revelar a nadie el secreto de la cueva de hielo, o sufriría un terrible destino.

El chamán hizo lo que se le dijo y condujo a su pueblo a un lugar seguro al otro lado del glaciar. La catástrofe anunciada nunca llegó y el pueblo se salvó. El chamán vivió el resto de su vida en paz, pero siempre recordó el espíritu del glaciar y el importante papel que había desempeñado para salvar a su pueblo.

A día de hoy, el glaciar Knud Rasmussen sigue siendo una fuente de asombro y maravilla para los visitantes de Groenlandia. Y para quienes conocen la leyenda del chamán y el espíritu del glaciar, es también un recordatorio del poder y la majestuosidad de la naturaleza, y de la importancia de respetarla y protegerla.